Mis delirios: “Ansiedad”

“Y otra vez igual. Es un dolor que no se va y no me deja respirar, siento que me ahogo en mis propios pensamientos. Mientras ella no deja de hacer conjeturas, pero nunca me preguntan por qué. Siento que me asfixio, necesito salir de aquí, viene otro recuerdo y me pregunto si es culpa mía no ser suficiente, me pregunto si no puedo ser más. Dejo de querer ser durante un rato y durante otro no soy, no soy más que un ser enlagrimado, no noto nada y luego, luego lo noto todo, es solo dolor, un dolor tan intenso que siento que me voy a desmayar. Necesito salir de aquí. Necesito que alguien me diga que todo va bien, que soy más que suficiente, que valgo la pena. Que se me necesita y que no solo estorbo. Necesito que alguien me quiera más allá de la teoría y a pesar de mi tormenta.”

Nota de la autora: Esta es un pequeño intento de representar lo que se siente cuando es tu propia mente la que te impide ser felíz. Si alguna vez has sentido algo así, quiero que sepas que eres mucho más que sufiente. No, no eres perfectx, pero eres genial tal y como eres.

Mis delirios: "El color de tus ojos"

Nota de la autora: Hay momentos únicos en la vida como cuando un desconocido te sonríe por la calle tras un instantáneo cruce de miradas, o cuando te enamoras en el bus o cuando la vida te da la oportunidad de hablar con esos ojos, al menos una vez en la vida…

(De hace mucho)


“Pensé en mirarte y solo mirarte, hasta poder recordar cada detalle de ti, pero no pude y no creo que jamás pueda. Recuerdo tu boca, tus cejas, tus pómulos sonrientes y cada una de tus pecas. Recuerdo tu sonrisa tierna y nerviosa aquel día que nos conocimos, como te mueves cuando estás incómodo y el ritmo de tus pasos, pero nunca, nunca podré recordar el color de tus ojos que me encandilan, me arrastran y me bailan con cada mirada. Jamás podré recordarlo porque ese color no existe, ni en el cielo, ni en la tierra, ni en el más profundo océano, tampoco lo encontré en el infierno de tu mirada sobre la mía cuando sentía ese placer prohibido de mirarte con mis ojos mortales como aquel prisionero que, tras la condena, siente por primera vez la luz del sol. Nunca recordaré el color de tus ojos y ojalá, tu nunca olvides la simpleza de los míos.”

Paula Benítez

Mis Delirios: "Cuando sea mayor…" (26/01/2015)

Nota de la autora: Este es un texto que escribí hace un par de años, en ese momento por el que creo que todos hemos pasado de no saber muy bien qué queremos estudiar y en el que, a veces, perdemos la esperanza de poder alcanzar ese futuro inocente con el que soñábamos de pequeños.
Ese golpe de realidad que algunas veces viene dado por las personas cuya opinión más nos importa como nuestros padres o profesores. Cuando esas personas que siempre te han animado a seguir tus sueños se transforman y te dan también la visión negativa de todo lo que escojas.
En ese momento nos damos cuenta de que cuando de verdad queremos algo no hay nada ni nadie que se interponga en nuestro camino y que lucharemos con uñas y dientes para conseguirlo. Aunque eso signifique aprender a ignorar comentarios como “eso tiene muy pocas salidas” o “¿Estás segura de que es lo único que te gusta?” o el típico “Eso no es una carrera de verdad”. En medio de todo este cúmulo de intentos de cambiar tu opinión pasas noches enteras sin dormir, a pachas entre estudiar y preguntarte si tendrán razón.
Pero una vez que lo has conseguido te das cuenta de que vale la pena, de que uno solo puede ser el mejor en algo si ese algo le apasiona, y que la opinión más importante de tu vida es la tuya.



¿Qué quieres ser de mayor?, te preguntaban todos – todos todos todos – y tú, con tu inocencia de niña decías un día, astronauta o veterinaria, al otro eras bailarina, estrella del pop, actriz o futbolista, doctora, juez, presidenta o mamá o papá, a veces, hasta niña.

¿Qué quieres ser de mayor? “Feliz” dijeron algunos, otros simplemente queríamos no ser -mayores- Y fuimos felices en la alegre inocencia de la infancia hasta que la pregunta cambió ¿De qué quieres vivir? Y se nos cayó el argumento, porque si bien es cierto que es mejor vivir feliz, todos sabemos que la felicidad no pagará la luz, el agua, o la hipoteca y entonces ya no sabemos que responder, si elegir lo que queremos ser o lo que deberíamos ser ¿Ser para vivir o vivir para ser?


Paula B.